La naturaleza del oficio diaconal es el hacer misericordia de las maneras más prácticas posibles, en asuntos particulares. Hablamos de la misericordia en el sentido de aquellos que se encuentran en un estado de vulnerabilidad física, material, con todo aquello que está alrededor de estas providencias. El diaconado debe expresar de manera práctica, tangible, el cuidado a aquellos que caen en el rango de los necesitados, aquellos que no pueden suplir de manera adecuada o suficiente sus necesidades básicas, pese a que se dan a los medios legítimos con diligencia para poderlas suplir.
Cuando Timoteo es instruido a hacer todas las cosas de acuerdo a la voluntad de Dios porque la iglesia es casa Suya, es llevado a reconocer solo dos tipos de oficiales, obispos y diáconos. A pesar que en una iglesia pueda haber cantidad de dones, tenemos pues dos oficios de la iglesia.
Probablemente ningún capítulo de nuestra vida cristiana nos pone en contacto tan estrecho y tierno con el corazón de Cristo, o el de Él con el nuestro, como las tentaciones -satánicas o de otro tipo- que constituyen un elemento tan esencial en nuestro carácter cristiano aquí, y en nuestra aptitud para su desarrollo más elevado y perfecto en el futuro.
Richard Sibbes (1577-1635) ¿Cómo pudo Cristo ser abandonado por Dios, especialmente tan abandonado como para sufrir la ira de su Padre, siendo una persona inocente? Respondo que, 1. El cordero pascual era una criatura inocente; sin embargo, si el cordero pascual era una vez sacrificado, debía morir. Aunque Cristo no podía ser más inmaculado, si […]
Dios ha santificado ese día, apartándolo para usos santos, diseñándolo y designándolo de manera especial para su propio culto y servicio. Los hombres deben santificarlo manteniéndolo santo, empleando ese día en el culto y servicio de Dios para el cual Él lo ha apartado; usándolo sólo para los usos que Él mismo ha consagrado.
La diversidad que esperamos y que debemos saber entender es aquella que existe entre los dones particulares entre los ancianos, diversidad en cuanto a las providencias que les acompañan y que pueden hacer más efectivo su ministerio o pueden darle un enfoque distintivo, y quizás hasta diversidad en los enfoques ministeriales, aunque recordemos, todos los ancianos tiene a cargo la responsabilidad de pastorear toda la iglesia local.
«Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando» (Hechos 12:12).
Cuando la Biblia habla clara y rotundamente sobre cualquier punto, entonces tenemos el perfecto derecho de formar conclusiones positivas y decididas, y de hablar positiva y decididamente. El lenguaje dogmático en tales casos no solo no es una presunción, sino un verdadero deber, y no ser positivo cuando Dios ha hablado positivamente, es un síntoma de ignorancia, timidez o incredulidad.
En la posición de ser autoridad espiritual de los creyentes y en el ejercicio de esa autoridad, los diferentes pastores tienen la misma autoridad. Lo contrario a la paridad pastoral es la existencia explícita o implícita de jerarquías de autoridad entre los pastores de la Iglesia local
Hay conductas impropias que, aunque normalmente se consideran debilidades que difícilmente merecen una censura severa, son propiamente pecaminosas; pues aunque algunas de ellas no parezcan violar ningún mandamiento expreso de las Escrituras, son contrarias a la santidad y la prudencia que son nuestra profesión.