Devocional

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Abril 14

"Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado", Juan 15:3.

Lo que Dios hace, lo hace por la palabra de su gracia y las influencias que acompañan a esa palabra; ten siempre presente que Dios no hace nada sino por su palabra. Por tanto, los efectos santificadores y purificadores que acompañan a la palabra de su gracia bajo las operaciones del Espíritu se denominan "el lavamiento del agua por la palabra" (Ef. 5:26). La "palabra" es la Palabra escrita; el "agua" es el poder del Espíritu Santo; el "lavamiento" es el efecto limpiador de la aplicación de la palabra. Permítanme hacerles esta pregunta, si dudan de mis palabras: ¿Cómo vamos a quitar de nuestra conciencia la carga y la culpa de nuestros pecados, la contaminación de la mente que produce el pecado, la esclavitud del espíritu que crea el pecado, los temores y la preocupación del alma que produce el pecado? Dirás: "Creyendo en Jesucristo, pues justificados por la fe tenemos paz para con Dios".

Eso es verdad; pero ¿cómo podemos creer en Jesucristo para encontrar esta paz? Por la palabra de su gracia, acompañada de la influencia especial, la unción y el rocío del Espíritu Santo que revela y da a conocer el perdón y la aceptación de Dios, de lo cual se habla como "el lavamiento del agua por la palabra". Porque así como el agua lava el cuerpo, así la palabra de verdad lava el alma, lavando la culpa, la inmundicia y la contaminación del pecado. Como dijo el bendito Señor: "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres". Y también: "El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio". Así como el agua cuando se aplica limpia el cuerpo de la suciedad natural, así también la palabra de la promesa, la palabra de verdad, la palabra de salvación que revela y da a conocer la preciosa sangre del Salvador, limpia la conciencia de la culpa, la inmundicia y la contaminación del pecado.