Devocional

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Septiembre 27

"Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos", Isaías 26:4.

No hay acto del alma más aceptable a Dios, porque no hay ninguno que traiga más gloria a Su gran nombre, que éste. Dondequiera que encontramos en las Escrituras de la verdad una confianza en el Señor, allí encontramos una liberación especial y notable. Se registra de los hijos de Israel que el Señor entregó a sus enemigos en su mano, "porque clamaron a Dios en la guerra, y les fue favorable, porque esperaron en él". De nuevo, leemos el maravilloso mensaje de Dios enviado por Jeremías a Abed-melec, el etíope: "Porque ciertamente te libraré, y no caerás a espada, sino que tu vida te será por botín, porque tuviste confianza en mí, dice Jehová". También la experiencia del pueblo de Dios confirma la bienaventuranza de confiar en el Señor. "En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?". "Mejor es confiar en Jehová Que confiar en el hombre". "Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado". Las promesas relacionadas con la confianza en el Señor son igualmente ricas y alentadoras. "Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado". "Y no serán condenados cuantos en él confían". "Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían". "¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, Que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! En lo secreto de tu presencia los esconderás".

¡Qué maravilloso y precioso cúmulo de estímulos divinos para los que confían en el Señor de todo corazón, en todas las circunstancias y en todo momento! "Sólo confía", es la palabra de Jesús. "Esto es todo lo que pido de ti, lo máximo que requiero de tu mano. No exijo ningún sacrificio costoso, ningún peregrinaje agotador, ninguna valía personal, ninguna fuerza, ni sabiduría, ni esfuerzos propios. Sólo confía en mí. Sólo cree que espero responder a la oración, que soy bondadoso, que tengo todo el poder a mi disposición, que tengo tu interés en el corazón, que no hay nada bueno que esté dispuesto a retener, que yo, y sólo yo, puedo guiar tus pasos actuales, puedo desenredar la red de tus dificultades, guiar tus perplejidades, liberarte de las trampas que han tejido su red alrededor de tus pies, y llevarte a través del fuego y del agua a un lugar de riqueza. Sólo confía en mí".

Amado, ¿es esto demasiado difícil? ¿Es la petición irrazonable e impracticable? ¿Qué? ¿Sólo confiar en Jesús? ¿Sólo confiar tus necesidades a Su oído, tus cargas a Su brazo, tus penas a Su corazón? ¿Es esto demasiado difícil? ¿Está más allá de tu poder? Entonces díselo a Jesús. Recuérdale Sus propias palabras: "separados de mí nada podéis hacer". Y pide de Sus manos la fe para confiar, el corazón para confiar, el coraje para confiar y el poder para confiar todos tus intereses, temporales y espirituales, por el tiempo y por la eternidad, en Sus manos.