Powered by OrdaSoft!

Iglesia Bautista Reformada de Suba

Anunciando el Evangelio de Cristo

logo

 

REUNIONES

DOMINGOS

  • Instrucción Bíblica - 9:45 am.
  • Culto de Adoración - 11:00 am.
  • Culto Vespertino - 4:00 pm

JUEVES

  • Culto de Oración - 7:00 pm.

REFLEXIONES

BLOG

Blog

VIDEOS

Play

INICIO

EL PADRE, UN ESTORBO

Agosto 16

‘Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado’.
1 Samuel 3:13

 

En la mayoría de las veces, si alguno afirma que somos un estorbo, nos sentiríamos muy mal, infelices. Pero no siempre es una palabra descalificadora y menos cuando Dios es el que la procura para nosotros. En el contexto de todas las responsabilidades que Dios mismo le ha dado a los padres, donde está la instrucción, el consejo, la disciplina, está una que no debemos pasar por alto pues está a la altura del conflicto: ser estorbo, un estorbo real y difícil de remover. Un estorbo para el camino de nuestros hijos hacia el pecado.

Como tal, no llevamos la responsabilidad en nuestros hombros del estado de pecado de nuestros hijos. Se salé de nuestras manos pues querámoslo o no, tomemos precauciones no, por ser hijos de Adán nuestros hijos se han apartado de Dios desde la matriz (Sal. 58:3; 51:5; 1 Cor.15:22). Así parezca duro, y de hecho lo es, al momento de su concepción, hubo dos que reclamaron su paternidad, usted y la ira de Dios a causa del pecado (Ef.2:3). Nos debe preocupar, que nosotros (y hablo a los hijos de Dios) ya hemos sido justificaos, redimidos, pero que los hijos que traemos al mundo no lo son. Ellos están expuestos al fuego del infierno y lo que más debemos perseguir en su vida, es que Dios los convierta y ellos lleguen a creer, porque ¿De qué sirve si ganan todo y pierden su alma al final?


Pero hay algo en que Dios sí espera que ejerzamos una responsabilidad leal y tiene que ver con los pecados de nuestros hijos, con aquello conocido como el pecado actual o, para decirlo de otra manera, con aquellos pecados que brotan del hecho que son pecadores. El pecado ya estaba allí cuando nacieron, pero empezarán un recorrido hacia la expresión de ellos y allí entra el padre en acción a enseñar, instruir, refrenar, estorbar y disciplinar el pecado de ellos ya que finalmente y en última instancia, todo pecado es un pecado contra Dios. Nada sacamos como padres ocultando sus pecados, minimizándolos, pasándolos por alto o justificándolos. ¿De qué sirve la frase ingenua de “mi hijo no es así”? Piense que lo más importante no es que esté en juego nuestra reputación, no es que cuando grandes tendrán problemas, es que ellos darán cuenta a Dios por ello y esto nos debe hacer temblar, pues nosotros también lo haremos. ¿Entonces?


Elí era un sacerdote, con doble responsabilidad. En cuanto al templo y en cuanto a su posición de padre. Sus hijos siendo también sacerdotes se entregaron a pecados terribles y aberrantes e hicieron que otros menospreciaran al Señor y sus ofrendas (Cf. 1 Sam.2.12-36). Por supuesto que la dura reprensión y castigo que vino sobre este padre débil no fue por el hecho que sus hijos pecaran sino porque lo hicieron sin ningún estorbo real de su parte. Da risa que mirando la malignidad de su falta, él solo haya proferido unas cortas palabras y no haya actuado con más determinación (1 Sam.2:23-25). Mientras oramos y trabajamos para que Dios tenga misericordia salvadora de nuestros hijos, no debemos dar el brazo a torcer para estorbar el camino de nuestros hijos hacia la expresión de la maldad.


El padre debe vigilar con toda sabiduría el no estar patrocinando ni avalando conductas contrarias a la Palabra de Dios de sus hijos mientras ellos estén bajo su techo. Generalmente esto se presenta por una idolatría y honra desmedida a los hijos (v.29) a la cual debe renunciar por el bien de su alma y la de su hijo. Considere que no siempre ser un estorbo está mal, aquí es loable y le animo a ser uno que glorifique a Dios, pero hágalo con toda sabiduría, no sea que queriendo detener un pecado promueva otros.

 

Lectura Bíblica

 

Job 13, 14, 15
Salmo 41