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LA PACIENCIA DE DIOS

Diciembre 1

‘¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?’. Romanos 2:4

No es de extrañar que Dios sea continuamente malentendido por el hombre pecador. Cuando la gente peca y mira que el cielo no se volcó contra ellos en juicio, suelen llegar a conclusiones bien erradas, como que Dios no existe, no ve, no le importa, no puede hacer nada o el acto mismo no le resultó tan repulsivo y hasta llegan a pensar que hay cierta malicia y complacencia en Dios quien justifica este acto.

Así como sería una locura que usted confunda el color rojo de “pare” de un semáforo con el color verde de “siga”, jamás debería confundir que Dios sea paciente con otra cosa.

La paciencia de divina puede definirse como la bondad de Dios al retener por un periodo de tiempo el castigo de los que pecan. La paciencia divina es aquel aspecto de la bondad o misericordia de Dios, en virtud de cual el soporta al obstinado y malvado a pesar de su persistente desobediencia. Eso quiere decir que Dios es completamente consciente que aquel individuo está quebrantando sus inmodificables leyes morales, que las está transgrediendo impíamente, que persiste en su desafío de manera rebelde, pero en un acto de longanimidad, lo soporta y retiene el castigo por un tiempo. Él aplaza por un tiempo el juicio que este pecador y su pecado merece. Usted debe comprender que tan solo una sola transgresión de la ley lo hace a uno culpable y merecedor del juicio de Dios (St.2:10-11) y que si Él quisiera castigarlo, estaría en su justo derecho.


Pero la paciencia de Dios no es eterna. Según su voluntad, Él puede acabarla en vida de un individuo o cuando empiece para éste, la eternidad. Sea en vida, o lo que es más común, cuando el hombre muera, Dios demandará la justa pena por cada transgresión a su voluntad. Llegará un día en que la paciencia de Dios se agotará para los individuos no arrepentidos, el plazo que Dios le dio para ejecutar el castigo, habrá llegado y el individuo experimentará aquello que el buen Dios no se hubiese complacido en darle (Rom.2:6).


El hombre abusa de la paciencia de Dios al mirar que Él no hace correr su ira inmediatamente. Se dice en la Biblia que Dios es lento para la ira o Paciente (Sal.103:8; 145:8). No se puede confundir la paciencia de Dios con ceguera, complacencia, debilidad o conformismo con el pecado porque: ‘Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio’ (Hbc.1:13). Con su paciencia Dios busca el arrepentimiento del individuo, no más pecado. Él espera que al no derramar el ardor de su ira que todo pecado merece, el ser humano reconozca su pecado y se corrija (Rom.2:4; 2 Pd.3:9 y 15a). ¡Qué lamentable que muchos hombres apreciarán la paciencia de Dios cuando esta se haya acabado para siempre! Para los hijos de Dios, la ira divina por sus pecados, se vindicó el día del sacrificio de Cristo en la cruz. Ellos han creído en Cristo en arrepentimiento y fe y nunca serán objeto de castigo de Dios, aunque muchas veces sí de su disciplina.  


Quiero hacer un llamado para que nadie abuse de la paciencia de Dios. La manera más común y natural de abusar de ella es seguir en una conducta pecaminosa sin arrepentirse. Es tentar a Dios pecar y animarse a seguirlo haciendo al ver que no hubo truenos y centellas sobre nuestra vida por eso. Sin arrepentimiento y confesión no hay perdón y si no hay perdón la paciencia no cubrirá para siempre. Si la paciencia de Dios es para estimularnos al arrepentimiento, debemos estar dispuestos para arrepentirnos no solo de algunos pecados sino de todos y no solo de los pecados sino del pecado en general.

 

 

Lectura Bíblica

 

1 Pedro 1, 2, 3
Proverbios 1