Iglesia Bautista Reformada de Suba

Anunciando el Evangelio de Cristo

Header 1

REUNIONES

DOMINGOS

  • Escuela Dominical - 9:45 am.
  • Culto de Adoración - 11:00 am.
  • Culto vespertino - 5:00 pm

JUEVES

  • Culto de Oración - 7:00 pm.

REFLEXIONES

Emisora

Radio

RECIBA NUESTRAS NOTICIAS

Noticias

BLOG

Blog

VIDEOS

Play

CRISTO MURIÓ PARA SANTIFICARNOS

Octubre 11

‘Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él’.
Colosenses 1:21-22

 

El Evangelio es aquel mensaje que consiste en señalar que Cristo es el Salvador del pecado. La obra del Señor Jesús salvando del pecado es completa, es integral. Se habla de tres aspectos que están comprendidos bajo la palabra salvación. Podemos decir que Cristo nos salva de la culpa del pecado, nos está salvando del poder del pecado y nos salvará de la presencia del pecado y todo esto bajo el mismo sacrificio en la cruz.

La justificación habla de Cristo salvando a su pueblo de la culpa del pecado. En este sentido su pueblo es salvo y ellos andan como justos sobre la tierra. La santificación habla de Cristo salvando a su pueblo del poder, del dominio, del pecado. En este sentido su pueblo está siendo salvo del pecado y andan íntegramente sobre esta tierra. Y la glorificación nos habla de Cristo salvando a su pueblo de la presencia del pecado. En este sentido su pueblo será salvo y andará perfecto e irreprensible para siempre.


Eso quiere decir que será imposible que el individuo que haya venido verdaderamente a Cristo sea ajeno a la lucha contra el pecado, sino que experimentará una fuerte convulsión diaria en su interior. La santificación hace parte de esa obra de Cristo por el Espíritu Santo con la que pone en evidencia, debilita y somete el pecado en general y toda clase de pecado en particular. El Señor va a combatir el pecado y nuestros pecados particulares. El proceso es costoso, quemará como fuego, pero sanará como con aceite. Usted será transformado paulatinamente en un individuo menos parecido a cómo vino a este mundo y como ha aprendido a vivir y más parecido a Cristo. La santificación no se detendrá hasta que cada creyente sea perfecto, sin mancha ni arruga ni cosa semejante delante del Padre.


La santificación es el fruto inmediato que se desprende de la justificación. Por supuesto que si alguien va a ser salvo, aceptado por Dios, justificado, lo será por gracia de Dios por medio de la fe en Jesucristo. Pero la vida del justificado no termina allí pues a quien Dios justifica lo santifica como una obra consecuente. A la persona que Dios acepta, a quien Dios le perdona sus pecados por la justificación, lo ingresa a esta obra de librarlo existencialmente del dominio que el pecado ejerce sobre su vida. La justificación puso su mira en la culpa del pecado, en el aspecto legal del mismo, pero la santificación pone su mira en el área de lo que experimenta un creyente en su vida diaria con respecto al pecado.


Podemos afirmar categóricamente que la santificación del pueblo de Dios hace parte consecuente del plan de someter todo bajo Cristo, que en esencia es en lo que consiste el plan redentor. El plan redentor será consumado no solo cuando el último elegido sea presentado perfecto delante de Dios sino cuando todos los elegidos perfectos en santidad glorifiquen a una al Cordero inmolado. Cristo someterá la vida de sus hijos completamente a su señorío venciendo el pecado en ellos. Un alma siendo santificada es el testimonio que la obra de la cruz fue eficaz y es un testimonio vivo de la glorificación final. Un alma santificada da testimonio que allí Cristo tiene la preminencia, la supremacía, el primado. Cuando un creyente crece y madura en santidad honra la sangre del pacto eterno.


La realidad de la santificación se da en los verdaderos hijos de Dios y aquí hállese ante una de las pruebas de dónde la gracia está obrando.

 

Lectura Bíblica

 

1 Timoteo 4, 5, 6
Salmo 99