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LA MALIGNIDAD DEL PECADO (3)

Septiembre 11

‘Absteneos de toda especie de mal’.
1 Tesalonicenses 5:22

 

Espero que para el momento haya empezado a ver la magnitud del pecado y por qué es tan vil pecar. Sigamos analizando, basados en la caída del rey David por qué el pecado es verdaderamente malvado y miserable.

El pecado es maligno porque nunca se queda en el tamaño inicial. El pecado es como un cáncer que nunca se queda en su estado inicial. David empezó su carrera a la maldad final con Bestabé muchos años antes. Contrario a la voluntad de Dios para un Rey en Dt.17: 14 y 17, multiplicó sus mujeres (2 Sam.5:13 ss). Pero el pecado no quedaría allí, luego, ¿Si podía tomar más mujeres, porque no ahora la del prójimo? Y si tomó lo más amado de un hombre ¿Por qué no tomar también lo más preciado en él que es su misma vida? ¿Si traicionó su posición por qué no a su amigo? Si Judas sacaba de lo que le daban al ministerio de Jesús (Jn.12:6), ¿Por qué no ahora cobrar por entregar al Señor? El pecado nunca se quedará en el tamaño inicial, crecerá rápidamente y sus tentáculos llegaran a otras áreas de nuestra vida haciéndola miserable. ¿Hay malignidad en el pecado entonces?


El pecado es maligno porque nunca se queda solo. El pecado es solidario con toda la especie de mal que trae. Así que si se acepta a uno, habrá una familia de pecados que entraran en nombre de él, con la misma boleta. Pensemos, el que mata ¿Solo mata? No, sino que odia, desprecia, es violento, etc. Miremos el caso de David, miró con codicia, pero luego cometió adulterio, tramó una conspiración y luego mandó matar, luego cayó y no se arrepintió. El pecado nunca va a permanecer solo por ello la Escritura nos llama a abstenernos de ‘toda especie de mal’ (1 Tes.5:22). Acaso la mentira ¿Se queda sola? ¿Y la ingratitud? ¿Y el quebrantamiento del día del Señor? ¿Hay malignidad en el pecado entonces?


El pecado es maligno porque nunca se sacia. Prov.30:15a, nos dice que la sanguijuela no se sacia de chupar y chupar. El pecado es un saco que se pretende llenar, pero que siempre hay que darle más y más porque es sin fondo. Mire la descripción del v. 7b y 8. ¿David pecó porque era carente de cosas? No, pero el pecado nunca se sacia, pues es como un vicio (Ef.4:22). Si pensamos permitir un pecado provisionalmente, “solo por esta vez”, para esta ocasión específica, el pecado nos ha engañado, porque siempre va a estira la mano para más. Si no se confiesa el pecado, y se procede al arrepentimiento, en vano pensaremos que el pecado alguna vez llenará su medida y nos dejará en paz. ¿Hay malignidad en el pecado entonces?


El pecado es maligno por es un acto de falsedad, desagradecimiento y crueldad. Tal vez tenga que ver algo con el punto anterior, pero mi énfasis aquí es que Dios le recordó lo que le había dado a David en los v.7 y 8. No solo para recordarle en contra de Quién había pecado sino que podemos implicar que Dios esperaba otra respuesta de él. Dios le había alimentado, cuidado desde antes de ser rey, del oso y del león (1 Sam.17:37). Dios le había tratado con mucho cuidado y misericordia y precisamente contra estas misericordias David pecó atrevidamente. Dios le podría decir a David: “Yo te he dado vida, tu fuerza, tus bienes, pero me devolviste mal por bien, me has herido con mis propias misericordias”. El pecado hace que usemos de las mismas misericordias que Dios nos da para traicionarlo. ¿Algo que es traicionero, desagradecido y cruel con Dios no es algo maligno y perverso?
El pecado no es un juego y cuando pecamos encarnamos esta miserableza.

 

Lectura Bíblica

 

Isaías 49, 50, 51
Salmo 67