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LA MALIGNIDAD DEL PECADO (2)

Septiembre 10

‘me menospreciaste’.
2 Samuel 12:10

 

Ha pensado detenidamente ¿Qué es lo que hace que el pecado no solo sea malo sino perversamente maligno y miserable? ¿Sabe a qué hace referencia el lodo en el que el puerco se revuelca y el vómito que vuelve a comer el perro? Al pecado, de manera que mírese por donde se mire, el pecado es una miseria.

El pecado es maligno, vil y miserable porque es una traición al reinado soberano que Dios ejerce sobre los creyentes. Dios nos rige por su santa Palabra, nos gobierna a través de su ley, de sus preceptos. Somos sus súbditos voluntarios y le hemos declarado como Señor, quien tiene el derecho de mandarnos. Hemos confesado nuestra ignorancia y que nuestra propia prudencia nada es. Y al pecar, damos una patada impía a estas verdades. Mire la pregunta del v.9. Pecar es traicionar en su cara al Dios Altísimo Rey Soberano y Señor y tener por poco su gobierno sobre nosotros. Algo que voluntariamente nos pone del lado de la oposición al reinado y señorío de Dios ¿No es perverso?, ¿Hay malignidad en el pecado entonces?


El pecado es maligno y miserable porque es la expresión de no estar de acuerdo con el tipo de persona que Dios es. Dios anda por un lado en el que no estamos dispuestos a acompañarle. Detrás de ello está la convicción que el camino al que nos lleva no es el de la verdadera felicidad y placer. Su santidad nos llega a molestar y no nos identificamos con ella. En el v.9 el profeta amonesta a David porque menospreció la Palabra de Jehová, pero mire la acusación del v.10: ‘por cuanto me menospreciaste’. El pecado es pues un desprecio a la Persona de Dios no solo a sus mandamientos. Revise por favor la acusación de Dios en Mal.1:6-14 y va a concluir lo mismo. El pecado es una expresión abierta de inconformidad con Dios. Algo que nos lleva a despreciar finalmente a la persona de Dios ¿No es algo maligno? ¿Hay malignidad en el pecado entonces?


El pecado es maligno por lo que es en sí mismo. El pecado es maligno realmente. Cuando vemos los pecados, usted no se para al frente y se pregunta ¿Qué es lo malo de esto? ¿Dónde radica su malignidad? Ya que es muy evidente. Mirémoslos primeramente en el caso de David. ¿No es malo expugnar la desnudes de alguien como un(a) mirón(a) morboso(a)? ¿No es malo mandar traer la esposa de otro a su recamara? ¿No es realmente malo tratar de embriagar a alguien? ¿No es algo vergonzoso conspirar contra alguien hasta estar seguro de su muerte? ¿Lo nota? Los actos son realmente malos, no son ilógicos, ni descabellados, son malos de verdad. ¿No revisten maldad real las descripciones de Rom.1:29-31; Gal.5:19-21? ¿Hay malignidad en el pecado entonces?


El pecado es maligno porque bajo él sufrimos daños muy grandes. El pecado es algo que realmente daña nuestras almas, nuestras mentes, nuestros sentimientos (Cf.Sal.32: 3 y 4; 38:1-8). El pecado aunque nos de alguna felicidad temporal, nos hará sufrir permanentemente más que lo que disfrutamos. El pecado nos hace más duros e insensibles, desconfiados, mas maliciosos, débiles de carácter, nos baja la mirada, desata consecuencias que muchas veces van a quedar allí para lastimarnos más. Piensa un poco el daño del pecado de Acán y el dolor para sí y para sus hijos. Piensa en los ojos perdidos de Sansón, en las lágrimas de David, en la pérdida irreparable de Esaú, en el dolor de Pedro, en la maldición sobre la cabeza del primer hombre y por ende la raza humana, en la pérdida de Lot, en la cuerda que sostuvo el cuerpo de Judas, y pensemos que el pecado hoy o mañana nos proporcionará el peor dolor. ¿Hay malignidad en el pecado entonces?

 

Lectura Bíblica

 

Isaías 46, 47, 48
Salmo 66