Powered by OrdaSoft!

Iglesia Bautista Reformada de Suba

Anunciando el Evangelio de Cristo

logo

 

REUNIONES

DOMINGOS

  • Instrucción Bíblica - 9:45 am.
  • Culto de Adoración - 11:00 am.
  • Culto Vespertino - 4:00 pm

JUEVES

  • Culto de Oración - 7:00 pm.

REFLEXIONES

BLOG

Blog

VIDEOS

Play

INICIO

CARGANDO NUESTRO CORAZÓN CON LO QUE CARGÓ EL DE CRISTO – LA SUERTE DE LA IGLESIA

Agosto 21

‘Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son’.
Juan 17:9

 

Muchas personas parecen alegrarse de la salvación de Cristo, sosteniendo al mismo tiempo una prevención, quizás recelo y a veces hasta aversión por la Iglesia. Mucha gente afirma estar buscando la verdad o haberla encontrado y al mismo tiempo evitan cualquier cosa que huela a iglesia.

Esto es una contradicción tanto mental como práctica, pues el mismo Jesucristo que se dio para la salvación de un alma del pecado, es el mismo que dijo que edificaría su iglesia (Mt.16:18) y es el mismo que oró las palabras que estudiamos hoy.


El corazón de Cristo se cargó profundamente con la suerte de la iglesia. ¿Puede leer la Escritura y no ver que esta era una carga profunda en el alma del Señor? ¿Puede leer Jn.17:9-19, sin pensar en la profunda carga expresada en esta oración? Si algo apremió el  corazón del Salvador era ver una iglesia conformada a Su estatura. Sabía que la dejaba en un mundo adverso y por ello no ahorró recursos para dejar sus bases bien puestas. Mira como la instituyó en cabeza de unos pocos hombres, mira como la instruyó. Como un padre que va de viaje y debe dejar a su hijo menor solo, aparejó a la iglesia de todo recurso para que se sostuviera. Dice que Él mismo subió a lo alto y dio dones para su mantenimiento (Ef.4:10-11). Él mismo envió al Consolador de acuerdo a su promesa (Hch.2:33), oró por los que habrían de creer (Jn.17:20), por su inmenso amor se entregó a sí mismo por ellas (Ef.5:25), defiende a los suyos y nadie los arrebatará (Jn.10:28), para nuestra esperanza nos dio arras de nuestra herencia (2 Cor.1:22; 5:5; Ef.1:14), les ha desposado, lo que es una garantía de su futuro (Ap.21:9), intercede por ellas (Hb.7:25), vendrá a estar para siempre con los suyos (Jn.17:24; 1 Tes.4:17).


Mire el cuadro general, Cristo cargó, y si me permite estas palabras, tiene cargado su corazón con la suerte de la iglesia. La iglesia es como las piedras preciosas que el sumo sacerdote guardaba sobre su pecho en su atuendo diario (Hb.7:23-25). Es como la niña de su ojo (Zac.2:8). Tienen grandes expectativas para ella, como ser edificada a Su estatura hasta que se la presente pura sin mancha y arruga (Ef.5:27). Si hubo algo que cargó su alma, no era un plan inmediato sino uno que se extendería por varios cientos de años, su iglesia.


¡Cómo nos debería cargar la iglesia y su bienestar! La iglesia universal y por supuesto, la iglesia local. Cuánta carga deberíamos llevar por su edificación, su santidad, su obediencia. Cuántas oraciones y procuras deberían existir en nuestra vida por la iglesia. ¿Qué oficio hay despreciable para hacer en la iglesia? Teme al que solo quiera aparecer en la foto con vestido de gala pero que nada procura por la iglesia en cada asunto. La indiferencia a la iglesia, sus ministerios legítimos y sus servicios bíblicos no va con la carga que se posó en el corazón de Cristo. No busques que las cosas de la iglesia “te resbalen”, deja que te carguen y agoniza por ellas porque así ocurrió con Cristo. Cuídate del activismo pues es un buen sustituto y distractor de la verdadera piedad dentro de una iglesia. Si la iglesia cargó el alma del Salvador, que cargue la nuestra y que la cargue hasta que en su frente se lea el nombre de Cristo con brillantez y no el nombre de ella misma. ¿Eso hace parte de lo que cargas a diario?

 

Lectura Bíblica

 

Job 28, 29, 30
Salmo 46