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CRISTO MURIÓ PARA VENCER AL DIABLO Y SUS HUESTES

Agosto 9

‘y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz’.                                          
Colosenses 2:15

 

Creo que el diablo está muy a gusto con todos los conceptos que el hombre de hoy tiene sobre él. De hecho, cada concepto errado con respecto a Satanás le conviene y él saca provecho y lo usa para generar más confusión.

Al diablo no le sirve que la gente conozca la realidad sobre él ni a qué se dedica ni cuál es su final, pues de otra manera será puesto en evidencia y combatido.
Este texto dice que el diablo y sus ejércitos, fueron vencidos por la muerte en la cruz de nuestro Señor Jesús. Cuando Dios trató con el pecado de su pueblo cargando a Cristo con el pecado de ellos, Él asumió su culpa, asumió su maldición, dejó sin base legal a Satanás para acusarlos. Si Satanás presenta una acusación contra un hijo de Dios, Cristo presenta las heridas de su cabeza, manos y pies mostrando que Él fue castigado aun por esos pecados, entonces ‘¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Cristo es el que los justifica’.

Pero la obra de Cristo va mucho más allá, la Escritura asegura que a Satanás le es quitada la potestad de someter al temor de la muerte a los que han creído en Cristo (Hb.2:14). En la cruz el Señor evidencia el falso -absoluto poder- del Diablo pues sobre el instrumento de su muerte, el Señor pagó por el pecado de su pueblo y selló así la justificación de los elegidos. Cristo vino para destruir al destructor (1 Jn.3:18). Cristo puede asegurar que nadie por los que entregó su vida será tocado por Satanás de una forma final, es decir, el Diablo no lo podrá quitarlos de la comunión con Dios (1 Jn.5:18). Cristo vence a Satanás exactamente bendiciendo a su pueblo en la cruz, todo lo opuesto a lo que el diablo planeó para ellos.  

Cuando el Señor encarnó, según Apocalipsis, el gran Dragón abrió su boca para tragarlo, pero la mujer fue llevada a otro lugar (Ap. 12: 4 y ss.), la lucha había empezado. Antes de comenzar su ministerio terrenal, fue tentado por Satanás pero fue temporalmente derrotado por el Señor (Lc.4:13). Más adelante dijo que había visto caer a Satanás del cielo como un rayo (Lc.10:18). Se enfrentaron continuamente a lo largo de los tres años y en todas ellas vemos que el Señor lo doblegó aunque Satanás siempre se mostró como un rebelde empedernido. En su ministerio quedó totalmente demostrado que el señor Jesús y el Diablo no peleana iguales sino que nuestro Señor con su sola voz lo puede acorralar. Hablando de sí mismo afirmó que venía a atar al hombre fuerte (Mt.12:28-29). Antes de ir a la cruz nuestro Señor dice unas palabras que nos sirven para comprender mejor su obra y lo que lograría en la cruz (Jn.12:31-32).

Pero la estocada final fue en la cruz, lo anterior solo había sido una antesala. El día de la cruz llegó y en el mismo acto cuando estaba tomando el acta de nuestras faltas sobre sí mismo y asumiéndolas, estaba derrotando a Satanás. Simultáneamente cuando estaba poniéndose bajo el juicio de Dios, estaba avergonzando a Satanás y sus demonios despojándolos de su poder. Mientras estaba siendo quebrantado por el brazo de Jehová, estaba quebrantando al infierno mismo y estaba poniendo en ridículo la obra de Satanás y sus demonios. Al mismo tiempo que satisfacía a nuestro favor las demandas de la justicia divina, estaba echando fuera y desautorizando a Satanás y sus demonios.

¿Qué papel entonces tiene Satanás acusando a esas personas de pecados que ya habían sido castigados en Cristo?

Lectura Bíblica

 

Ester 1, 2, 3
Salmo 34