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PARA BIEN O PARA MAL

Agosto 8

‘Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a Acán hijo de Zera, el dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo cuanto tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor’.                                
Josué 7:24

 

El orden que Dios puso en su mundo es, en última instancia, inviolable. Se pueden hacer varios esfuerzos por no acogerse a tal orden, pasar la vida yendo en contra del mismo, pero al final y después de todas las cosas, Dios siempre tiene la razón y cada cosa resulta siendo lo que Dios determinó que fuera.

Hablamos aquí específicamente del orden de Dios para la sociedad y la familia en Su mundo. Él mismo estableció por creación y por comisión que el varón fuera la cabeza, mayordomo y de muchas maneras, el representante de la sociedad y por ende del vínculo familiar. No tiene que ver solo con algunas funciones que Dios le dio al varón para realizar, tiene que ver con lo que el hombre es en sí mismo a causa de haber sido creado y comisionado primero antes que Eva. Esta manera divina de obrar, puso sobre el hombre la fuerza de una representación que para bien o para mal, utiliza.  

Acán es el tipo de hombre que, pese a estar involucrado en las cosas que Dios le ordenó hacer, las hace a su manera y consecuentemente de forma pecaminosa. Dios había dicho que nadie debería tomar nada de Jericó sino que esa ciudad con todo lo que había dentro, debía ser destruida. Acán se enamoró de algunos artículos que sumados no correspondieron al costo que tuvo que pagar por su desobediencia. Los escondió, mintió, hizo que por su desobediencia murieran hombres de guerra (v.5) y prefirió guardar el anatema. Pudo haber confesado su pecado pero se esperó hasta que fue descubierto para confesar su rebelión, aun guardaba la esperanza de quedarse con la ganancia.

Pero aquí está el punto, Dios entregó al juicio no solo a Acán sino a su familia y todas sus posesiones (v.25). Ellos habían participado de ese pecado sea por acción o por omisión pues el anatema estaba en el lugar donde vivían. Y así, un padre atrajo la ruina y muerte para toda su familia. Quiso proveer una mejor vida y terminó perdiéndola y con él los suyos. Esta cabeza de hogar fue tratado por Dios como lo que es, autoridad y líder sobre su familia, para bien o para mal.

No es desconocido para usted señalarle que el bien o mal de una familia vienen de muchas maneras íntimamente relacionados con el varón que tiene por cabeza. Muchas mujeres han intentado solucionar el problema usurpando el lugar del varón, pero Dios trata con los varones como lo que ellos son y sea para bien o para mal, el varón será una de las mayores vías de bendición para un hogar si este es obediente o será un Acán que se lleva a sí mismo y a su familia a la ruina mundana y pecaminosa. ¿Recuerda que lo mismo hizo Lot al exponer a su esposa y sus hijas a la influencia de Sodoma? Y ¿Cuál fue su fin?

Los padres no tienen la opción de jugar con la fe ni con las responsabilidades cristianas, no solo por sí mismos sino por la posición que tienen dentro de su hogar. Él no debe jugar al “cristianito” y traer a su hogar (o permitirlo por omisión), cualquier tipo de impiedad porque al final, él y su familia enfrentarán las consecuencias. Para bien o para mal esto es verdad ¿Por qué no buscar que nuestros varones nunca sean una cabeza para mal sino siempre para bien?

Lectura Bíblica

 

Nehemías 11, 12, 13
Salmo 33