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SIN PASAR INADVERTIDO

Julio 7

‘Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción’.
Hechos 13.36-37

 

Es un hecho cierto, que muchos individuos han sido usados por Dios en su providencia en asuntos trascendentales de la vida de la iglesia, dando cierta luz y ofreciendo cierto rumbo en momentos cruciales del pueblo de Dios en su peregrinar. La vida del rey David es una de ellas. No solo como rey sino como portavoz de Dios, cumplió su propósito en los planes de Dios y dejó un legado para generaciones posteriores. Bendito sea Dios cuando su misericordia se destina para levantar hombres así.

Pero no es la única manera en la que el sabio Dios obra para el beneficio de la iglesia y de una generación. Puede ser que la suerte de la influencia del rey David, no sea la misma para la mayoría del pueblo de Dios, pero el principio de vida que le acompañó, sigue. Este debe ser un anhelo al que todos los creyentes deberíamos aspirar en un espíritu de esfuerzo y oración determinadas: ‘[servir] a su propia generación, según la voluntad de Dios [y dormir]’. Son palabras maravillosas que el regenerado debería encarnar como uno de los grandes fines de su existencia. Aquí nos habla de tomar una posición de servicio verdadero y radical a la generación a la cual pertenecemos, pero a un servicio ‘de acuerdo a la voluntad de Dios’.


Es muy probable que la mayoría de creyentes no tengan el mismo llamado a obras tan visibles y trascendentales como Pablo, Atanasio, Agustín, Huss, Lutero, Calvino, Spurgeon, etc., pero sí es cierto que cada creyente puede llegar a servir a su propia generación, en su contexto, con sus recursos, posibilidades, dones y providencias. Los hijos de Dios deberíamos saber qué es partir de este mundo y dormir en el Señor, habiendo experimentado lo que es servir a nuestra propia generación en la voluntad de Dios. No hay mayor legado que podamos dejar a la próxima generación que una siembra de servicio en la Palabra de Dios. Abandonar este mundo tras haber sembrado el testimonio de Cristo, el consejo de las Escrituras, la primacía del Señor y la glorificación de Dios en una generación, es servir en verdad.


Tal vez sea la altura de este llamado lo que hace parecer a muchos cristianos como gente mezquina. Para ellos profesar la fe de manera individual es suficiente porque por lo demás, solo viven para servirse a sí mismos en esta generación. Ellos invierten su vida en sus propios (y pequeños) proyectos temporales y pasarán a la eternidad habiendo sembrado solo para su beneficio o dejando un mínimo legado piadoso en su generación. Su profesión de fe, solo fue una exhibición de individualidad, egoísmo y falta de trascendencia. Ellos partirán de este mundo satisfechos por haber tenido “una relación íntima y personal con Cristo” sin otra evidencia más que testifique de una transformación verdadera y contagiosa. Lo que lograron quedó allí ¿Cree usted que esto es servir a una generación de acuerdo a la voluntad de Dios?


¿Cree usted que en su epitafio se tendría le tentación de escribir lo que se escribió de David? Le animo a procurar a que cuando parta de este mundo se le recuerde como alguien que sirvió a su generación de una manera bíblica aun cuando la exhibición de su nombre quede para el día final. Procure que se recuerde su existencia como útil, afortunada, bendita por aquel servicio bíblico que hizo en su momento con lo que tenía y de acuerdo a lo que Dios la permitió hacer.

 

Lectura Bíblica

 

Filipenses 1, 2, 3
Filipenses 4