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¿SOPORTAR A LOS HERMANOS?

Junio 19

‘con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz’.
Efesios 4:2-3

 

Es un asunto muy complejo la realidad de “los problemas de la vida”. En verdad no quisiéramos tener dichos problemas, no nos gusta discutir ni enfrentarnos a personas en cuanto ideas, ni comentarios, no quisiéramos las dificultades anexas al trato con los demás. Pero la realidad es que hacen parte de la vida y no las podemos evitar, ni las podemos evadir. Es más, tratar de evitarlas o evadirlas trae muchas veces más dificultades ya que convivimos con la realidad de ser pecadores y seguirán apareciendo hoy o mañana por esta misma razón.

Peor aún, muchas veces cuando llegamos a una iglesia pensamos que todo va a ser color de rosa en este aspecto y asumimos que así será, solo para desanimarnos pronto al darnos cuenta que allí también encontramos esas dificultades y luchas en el trato para con los demás. A algunos les parece extraño que sea así y les parece que si bien en el mundo es entendible, en la iglesia no debiera haber ninguna dificultad en esta área. Es tal su asombro que al ver esto, algunos creyentes toman la decisión de irse de la iglesia a otra, para encontrar en esa otra la misma dificultad.


¿Pero por qué hemos de extrañarnos de esas dificultades que se presentan? No me mal entienda, no estoy diciendo que debamos acostumbrarnos o volvernos insensibles a esta realidad, pero considere que la iglesia se compone de individuos que aún tienen pecado en ellos, y desde que el pecado aun esté en nosotros como una realidad de nuestro presente, las dificultades en el trato con los hermanos estarán presentes. Será necesario quitar de nosotros ideas falsas de lo que somos y lo que debemos esperar en esta área. El pecado está en nosotros y mientras permanezca, no cesaran las dificultades. Esto lo sabía muy bien el apóstol Pablo y no se hacía ideas falsas del trato con los hermanos en la iglesia, más bien les enseña a vivir correctamente en medio de esas dificultades.


Él exhorta a la iglesia a que anden ‘como es digno, con humildad y con mansedumbre’ y les anima a que se soporten con paciencia. Con toda claridad nos dice que debemos vivir la vida cristiana soportándonos unos a otros, que encontraremos en la iglesia cosas que no nos gustan pero que debemos soportar porque eso es lo que Dios quiere y ordena. La palabra soportar es algo fuerte ¿No cree? ¿Cuándo usamos esa palabra? No usamos esta palabra para referirnos a hacer algo que nos agrade como un deporte o un rico postre. No, uno soporta  o debe soportar lo que no le gusta. Así que cuando el apóstol dice que debemos soportarnos los unos a los otros eso implica que habrán cosas en nuestra relación que no nos van a gustar pero debemos vivir como es digno de la vocación con que fuimos llamados, esto es, soportar esas cosas que no nos gustan por amor a los hermanos y al reino de Dios. El soportar hace parte de lo que Dios hizo por nosotros, ya que no le gustábamos y no le gustan nuestros pecados y nos trata bondadosamente en su paciencia. Ahora nos manda a nosotros a soportar esas cosas en aras a la unidad y edificación de la iglesia.


Así que ahora, cada vez que encuentre cosas que no le gusten en la iglesia, cuando esa fricción entre pecadores redimidos lo alcance, no huya, no murmure, no peque, soporte a sus hermanos. Eso es de Dios.

 

Lectura Bíblica

 

1 Reyes 1, 2, 3
Proverbios 20