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BUSCANDO A DIOS POR LO QUE PERECE

Junio 15

‘Respondió Jesús y les dijo: De cierto,  de cierto os digo que me buscáis,  no porque habéis visto las señales,  sino porque comisteis el pan y os saciasteis’.
Juan 6:26 

 

Luego que el Señor Jesús hace tan glorioso milagro de alimentar a más de 5000 personas, éstas lo buscan, pero no porque vieron sus señales y le reconocieron como el Mesías, lo que era en sí el propósito del Señor Jesús al hacer los milagros que hizo. Recordemos, por ejemplo, que Nicodemo al ver las señales que Jesús hacía, entendió que Él era enviado de Dios y lo buscó para ver cómo podía ser salvo. La mujer samaritana, por otro lado, vio que él discernió toda su vida, algo milagroso, y ella se preguntó si acaso Él no era el Mesías. Ver los milagros y relacionarlos con el Reinado de Cristo, era lo que debería haber ocurrido el 100% de veces.

Pero en este caso, las personas que vieron que el Señor milagrosamente multiplicó 5 panes y 2 peces para más de 5000 personas no llegaron a preguntarse lo mismo. Estamos ante un milagro que definitivamente señalaría que él era el profeta que habría de venir y en principio este milagro más bien les dio ánimo de buscar a Jesús, pero ¿Por qué? ¿Para qué? No lo están buscando porque él es el profeta, no lo están buscando porque es el enviado de Dios, no lo están buscando porque es el Mesías ¿Qué dice el Señor? ‘Respondió Jesús y les dijo: De cierto,  de cierto os digo que me buscáis,  no porque habéis visto las señales,  sino porque comisteis el pan y os saciasteis’ (Juan 6:26).  Lo buscaron porque les sació el hambre, porque les dio de comer, lo buscaron a ver si les iba a dar más comida, porque en su momento se saciaron, lo buscaban solo por eso.


Imagínese querido lector, están frente al glorioso Salvador, frente al Rey de reyes y Señor de señores, estar frente al Creador de este maravilloso universo y más aún estar frente al gran Rey misericordioso, Salvador de pecadores y lo único que les interesa es que les dé de comer, que les dé pan, que les dé comida. Esto es aterrador ¿No cree? Pero lamentablemente no son los únicos que obran así. Usted puede señalar a esos judíos de interesados y enfocados solo en lo material, pero su boca se cerrará al instante porque de cierto, parece ser también nuestro caso.


Hoy muchas personas buscan a Dios no para adorarle, no para darle la gloria, no para agradecerle todas sus misericordias, muchos ni siquiera le buscan para el perdón de pecados, sino que lo buscan  para que les de pan y sacie sus necesidades más insignificantes, muchas personas dedican su tiempo a buscar a Dios para pedirle por sus necesidades más básicas, pero no lo buscan porque es el Salvador, no lo buscan para servirle.
Este episodio nos provee de un buen motivo para preguntar: ¿Para qué busca usted a Dios? ¿Cuál es la razón de que le busque? ¿Qué le lleva a elevar su corazón al cielo y suplicara a único Dios que existe? Escuche lo que El Señor les dijo: ‘Trabajad,  no por la comida que perece,  sino por la comida que a vida eterna permanece,  la cual el Hijo del Hombre os dará;  porque a éste señaló Dios el Padre’ (Jn. 6:27).  Es decir, no se esfuercen por buscar a Jesús por la comida que perece sino esfuércense por buscarlo por la comida eterna, por la vida eterna, por la salvación, por el perdón de pecados. Es tan grande nuestra necesidad espiritual que debemos dedicar nuestra vida en buscar a este Señor de gloria para que tenga misericordia de nosotros.

 

Lectura Bíblica

 

2 Samuel 22, 23, 24
Proverbios 16