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AYUDANDO A UN AMIGO

Junio 13

‘Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo’.
2 Reyes 6:17

 

¡Cuánta humildad nos trae meditar en este pasaje! Muchas veces en nuestra vida cristiana nos encontramos ante un amigo o un familiar, quizás un hermano cristiano, que tiene un punto de vista no Bíblico que lo está haciendo sufrir. Nosotros lo sabemos, lo vemos con toda claridad, pero nos damos cuenta que no tenemos a la mano una  pronta solución porque al parecer él no ve las cosas de una manera Bíblica. ¿Le ha acontecido? En estas ocasiones de seguro no sabemos cómo actuar.

A veces nos mecemos entre dos extremos a la hora de cumplir nuestra función de cooperar en la vida espiritual de los hermanos. Una de ellas es involucrándonos indebidamente, criticándolos, exhortándolos (¿regañándolos?), aconsejándolos de mala manera. Asumimos que nuestra fuerza e intensidad le harán las cosas más claras. El otro extremo igualmente dañino es no querernos involucrar en sus problemas para no tener que lidiar con ellos. Es más fácil ser indiferentes y hacernos como si nada estuviera pasando.


A causa de ello, preferimos delegar todo asunto al cuidado pastoral, finalmente para eso están los pastores ¿No? Pero el creyente debe entender que la solución a ser imprudentes, iracundos e impacientes con la falta de entendimiento de otros, no es desatendernos de nuestros hermanos sino obrar con ellos bíblicamente. No podemos descansar en el hecho que existan hermanos en la iglesia desatendidos. El esfuerzo pastoral no es el único que deba estar en la iglesia. Pero ¿qué hacer? ¿Cómo proceder? ¿Cómo empezar?


Los sirios querían atacar a Israel. Dios le revelaba a Eliseo la ubicación de ellos y el ejército de Israel se movía estratégicamente. Tanto ocurrió esto que el rey sirio sospechó que hubiese un infiltrado. Pero los suyos le confirmaron que había un profeta en Israel que vaticinaba todas las cosas (Cf.vv.11 y 12) el rey ordenó prender a Eliseo.


Su criado (que viene a ser es ese hermano débil en la fe) obró de manera  “normal” (v.14 y 15) ¡Qué mañana! Se levanta, sale a la puerta y mira una multitud sitiando la ciudad, había un peligro inminente y real. Por otro lado Eliseo sabía algo que su criado no. Eliseo estaba convencido de algo que su criado no creía. El varón de Dios siendo más  fuerte en la fe, soportó con paciencia la flaqueza de su débil criado. ¿Qué hizo? En primer lugar le aconsejó con pocas palabras (v.16), pero procedió a elevar una oración a Dios por él (v.17).


Eliseo rogó porque su criado débil viera lo que no podía, rogó para que fuera afirmado en su vida de fe y para que no se apoyará en la vista. Eliseo pudo haberlo criticado y seguirlo exhortando pero decidió orar y clamar porque en Geizi hiciera lo que solo Dios puede hacer: Que vea lo que hoy no puede ver.


¡Qué verdadera humildad y dependencia de Dios! ¡Qué verdadero amor por su criado! Una simple orden y él hubiera tenido que obedecer. Pero pidió que sus ojos fueran abiertos. Con este ejemplo creo que podemos ir a nuestros hermanos débiles y tal vez decirles: “Hermano, lo que tú debes hacer es esto, pero orare por ti para que Dios abra tus ojos y puedas ver esta realidad y te convenza de ella”. “Te amo querido hermano y me duele tu condición, puedo criticarte y lastimarte, pero sé que no puedes ver ahora lo que es mejor, Señor abre sus ojos”. Dios respondió esa oración y ¿Por qué no creer que responderá la nuestra y ayudará a nuestro amigo débil?

 

Lectura Bíblica

 

2 Samuel 16, 17, 18
Proverbios 14