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¿SON NUEVE O DIÉZ?

Mayo 11

‘Acuérdate del día de reposo para santificarlo’.
Éxodo 20:8

 

 

Tal parece que el Decálogo de muchos solo alcanzó a tener nueve mandamientos. Lamentablemente muchos cristianos que estarían dispuestos a defender su fe y práctica en los demás mandamientos de la ley de Dios, con el cuarto no solo parecen indiferentes sino repelentes. ¿Hay un caso o una situación o un lugar donde la ley de Dios no sea demandada a todo hombre?

Si usted viviera en el lugar más recóndito y desconocido del mundo ¿Allí sí sería legítimo ser politeísta o hincarse a los ídolos? Y si aún nadie supiera el nombre de Dios en ese lugar ¿Allí no sería pecaminoso blasfemar el Nombre de Dios? Piense un poco más ¿Habría una situación donde se viera obligado a orar a otro dios? ¿Qué tipo de presión de trabajo, familia haría que usted se hincara ante un ídolo falso y ofreciera oraciones a él? ¿Si estuviese bien enfermo y ve que Dios no le responde, adoraría a otro dios y se inclinaría a una estatua para sentirse aliviado? ¿Lo haría?


Es totalmente absurdo que los cristianos crean que la idolatría es mala, que tomar el nombre Dios en vano es malo, que no honrar a los padres es malo, que matar es malo y no les perezca malo no guardar en día del Señor completamente. Es extraño que algunos cristianos en la práctica crean que los mandamientos son nueve y no diez. Que podamos bajo ciertas circunstancias, en ciertos lugares, en ciertos estados de ánimo no guardar el día del Señor. Y más aún, que lo justifiquemos tan fácilmente.


Y allí esta nuestro mandamiento parado desde la creación del mundo, tal vez el más atacado por quienes deberíamos defenderlo y acatarlo en toda su plenitud y extensión. Es tan, pero tan especifico este mandamiento que nos dice qué es lo que debemos guardar, que no hacer, que sí hacer, cuál es su propósito, su razón y su necesidad, como ningún otro mandamiento, y aun así el día es usado para otras actividades. Dios demanda de nuestras manos y de las manos de todos los hombres un día dedicado a Él, solo a Él.


El Señor estableció directamente el día del reposo, lo bendijo y lo apartó para el hombre. El ejemplo que Dios dio responsado después de haber creado todo, era para que el hombre aprendiera a ver un día entre siete como un día especial, bendito, apartado para Dios y su propio reposo. Dios ha hecho un día especial y cada semana debemos recordarlo como muestra de nuestro amor y obediencia a Él. Ese día se aparta para reposar de todas las labores cotidianas y comunes y se dedica y consagra especialmente para el Señor. Así que es un reposo santo, un descanso sagrado, es tanto una cesación intencional y deliberada de labores comunes y una consagración consciente a labores de adoración a Dios.


Dios ha querido que en ese día nada estorbe o desconcentre el alma del hombre para que él le adore de una manera que no puede hacerlo otro día en semana. Lo hace para ser honrado por el hombre que creó. Lo hace para demandar el primer lugar de la semana, como lo debe tener en el alma. El hombre debe darse a su Creador ese día en amor, obediencia, devoción, conciencia. No guardar el día del Señor es muestra de falta de todas las virtudes anteriormente citadas. Ninguna criatura de Dios debería deshonrarlo. Recordemos que el Domingo es el día del Señor y no tan solo el “medio día” del Señor o “las horas de culto” del Señor. La criatura obediente no debe querer usar ese día para sí mismo ni para las actividades comunes, sino para dedicarlo a Dios.

 

Lectura Bíblica

 

Jueces 19, 20, 21
Salmo 128 y 129