Powered by OrdaSoft!

Iglesia Bautista Reformada de Suba

Anunciando el Evangelio de Cristo

Header 1

REUNIONES

DOMINGOS

  • Instrucción Bíblica - 9:45 am.
  • Culto de Adoración - 11:00 am.
  • Culto Vespertino - 5:00 pm

JUEVES

  • Culto de Oración - 7:00 pm.

REFLEXIONES

RECIBA NUESTRAS NOTICIAS

Noticias

No result...

BLOG

Blog

VIDEOS

Play

INICIO

ESCUDO Y GALARDÓN INESTIMABLE

Abril 14

‘Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón [será] sobremanera grande’.
Génesis 15:1

 

 

Abram regresaba de la victoria sobre los 4 reyes de unas regiones que confabulados habían robado a otras, incluyendo la familia de su sobrino Lot. En un aparente recibimiento por su victoria, salen a su encuentro el rey de Sodoma y Melquisedec. Dos personajes en extremo contrarios que sacan de Abram una muestra de piedad verdadera.

El rey de Sodoma viene con ofrecimientos que Abram rechaza categóricamente porque no ensuciaría sus manos ni reputación con las ganancias de un pueblo pecaminoso. Pero el otro personaje recibe los diezmos de Abram, porque fue reconocido por el patriarca como un sacerdote del Dios Altísimo. Melquisedec bendice a Abram en el nombre del Dios Altísimo y le anuncia que fue por el poder del Señor que Abram venció a estos reyes.


Desde un punto de vista muy simple se puede pensar que Abram dejó ir una oportunidad para tener más y optó más bien por ofrecer sus diezmos que por recibir. En una época de guerras y reyes, era más conveniente tener una que otra cosa extra en caso de defenderse, pero Abram tenía puestos los ojos de su fe en el Señor.

Se pudiera pensar que muchos cristianos no hubiesen dudado ni un segundo en alargar su mano al rey de Sodoma y ver esto como una bendición. Sin embargo la mirada de Abram estaba puesta más allá de lo que sus ojos veían y ni siquiera su situación actual le dirigía a tomar sus decisiones sino su fe puesta en Dios.


En respuesta a esa vida y actitudes reales de fe, el Señor se comunica con Abram y le da estas poderosas palabras: ‘No temas Abram, yo soy tu escudo y tu galardón grande sobremanera’. El Señor afirma el corazón de Abram diciéndole que ha elegido más que bien, porque al elegir al Señor como su todo, Él le será Escudo y Galardón más allá de lo que dejó escapar, más allá de lo que pudo ganar con su propia mano, más allá de lo que él pudiera pensar. Si hubiese habido algún temor por su suerte frente a enemigos poderosos, el Señor le afirma ‘Yo soy tu Escudo’. Si es por las recompensas que el mundo le pudo haber ofrecido el Señor le afirma ‘Yo Soy tu Galardón’, y esa Recompensa en gran manera superior.


Era una forma de decirle a Abram parafraseando, “soy Yo lo que tú tienes”, “soy tu mayor Don”, “soy tu Protector”, “soy tu Herencia y tu Parte”. Dios le sería un galardón mayor que la tierra o una gran descendencia, sino su Galardón que excedería en sobremanera todas las cosas. Abram tenía a Dios y lo tenía entonces todo. Una declaración muy evangélica en tiempos de Abram, pues las Escrituras sostienen que la finalidad de la obra de salvación es: ‘llevarnos a Dios’ (1 Pd.3:18).


Cuando un hijo de Dios rechaza el mundo, las conveniencias de la carne, los negocios turbios, los atajos, las ventajas de darle la espalda a Dios y su Palabra en un mundo pecador por ser leal a su Señor no está rechazando el poder estar bien y feliz, por el contrario está quedándose con lo Mayor. Cuando un individuo renuncia a buscar la satisfacción y el propósito de su vida en los estándares del mundo, no se resigna a la pérdida sino a la Recompensa en gran manera grande. Ese es el caso de los que por la fe y arrepentidos han venido a Cristo y viven obedientemente a las Escrituras. Los demás pueden quedarse con la miseria que el rey de Sodoma pueda darles y deben conformarse con tan poco. Los creyentes tienen en Cristo un Escudo y Galardón inestimable.

 

Lectura Bíblica

 

Hechos 15, 16
Salmo 103