Powered by OrdaSoft!

Iglesia Bautista Reformada de Suba

Anunciando el Evangelio de Cristo

logo

 

REUNIONES

DOMINGOS

  • Instrucción Bíblica - 9:45 am.
  • Culto de Adoración - 11:00 am.
  • Culto Vespertino - 4:00 pm

JUEVES

  • Culto de Oración - 7:00 pm.

REFLEXIONES

BLOG

Blog

VIDEOS

Play

INICIO

NO ESTABA CON ELLOS

Abril 10

‘Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino’.
Juan 20:24

 

 

Este es un texto con demasiado significado. Si lo medimos con respecto a la comisión del Señor a sus discípulos de la tarea evangelizadora y cómo serían equipados para hacerla, es altamente instructivo y aclarador. Pero me referiré a un aspecto que también es de vital importancia práctica para la vida de los hijos de Dios y es que cuando los discípulos de Cristo están reunidos en el día del Señor, todos los hijos de Dios deben estar allí.

Por alguna razón que no nos es dada en la Escritura, Tomás, uno de los doce, no se encontraba al atardecer de ese primer día de la semana con los demás discípulos cuando el Señor resucitó. Recuerde que los once discípulos experimentaron las mismas cosas, estaban bajo la misma presión, bajo los mismos temores, sorteando la misma prueba, pero solo uno de ellos no estaba con los demás. Fue allí, en medio de sus discípulos temerosos, que el bienaventurado Resucitado se puso en medio de ellos y habló palabra de paz y los comisionó. El escritor sagrado nos señala que esos discípulos miedosos ahora se ‘regocijaron al ver al Señor’. Fue un momento especial donde el Señor ministró a sus necesidades y a una de las más grandes pruebas por las que hubiesen podido pasar. El luto se convirtió en gozo, la incertidumbre en certeza, el sentido de incapacidad en responsabilidades concretas, alumbró su esperanza y sus corazones débiles se afirmaron.


Pero Tomás no estaba allí, y al no estar, no recibió el consuelo, gozo y tarea del Señor. No pudo beneficiarse de las misericordias que solo la presencia del Cristo resucitado puede proveer. Los discípulos quisieron ministrar también a su compañero algo del consuelo y gozo que ahora experimentaban, pero al corazón desesperanzado de Tomás, triste y temeroso, se le sumó la incredulidad. Ahora tuvo que ver pasar una semana de fuertes dolencias en su alma. La incredulidad ejerció una gran influencia en esos días. No estuvo allí cuando el Señor se presentó y los consoló y ahora le fue necesario enfrentar otra semana de tristeza, luchas y desconsuelo.


Ocho días más tarde, en el siguiente día del Señor, Tomás ya estaba con ellos y el Señor se volvió a aparecer, con las mismas palabras pero esta vez se dirigió al discípulo herido. Ministró a su incredulidad y éste cayó a sus pies en alabanzas al Señor. Después de una semana dura por no haber estado allí, recibe el gozo de los demás pero una exhortación particular.


Creo que le parecerá obvia la enseñanza. Todos los cristianos estamos en muchos sentidos, bajo las mismas presiones y pruebas de estar en el mundo y la lucha contra Satanás, el mundo y la carne es la cotidianidad de cada hijo de Dios. La vida cristiana no es fácil para nadie, pero cuando el pueblo sufriente de Dios se reúne el primer día de la semana para la adoración bajo el consuelo de nuestro Gran Pastor, algunos no están allí por diversas y extrañas razones, y a su condición difícil le suman otra peor. Querido hermano, hay cosas que solo en la presencia especial de Dios, el día del Señor, vas a tener, por lo que cada Domingo que el mismo Señor convoca a su pueblo por su Palabra y por su providencia, procura estar allí. Aprende de Tomás las lecciones de su tristeza e incredulidad. Al estar el día santo en la reunión de los santos, verás tus consuelos y gozos afirmados en Él.

 

Lectura Bíblica

 

Hechos 7, 8
Salmo 99