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PALABRA NO ENTENDIDA, PALABRA ROBADA

Marzo 12

‘Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino’.      
Mateo 13:19

 

 

Nuestro Señor Jesucristo fue un maestro en todo el sentido de la palabra. Entre sus recursos para imprimirnos sus enseñanzas estuvieron las parábolas, pequeñas historias de algo conocido para traer luz acerca de un principio espiritual algo desconocido. La parábola llamada Del Sembrador, nos deja ver las variadas respuestas del corazón al ser expuestas a la Palabra de Dios.

Fácilmente el lector se puede identificar con esos terrenos en el que la semilla cae, aquí podemos identificarnos cuál es nuestra condición del corazón cuando recibimos la Palabra de Dios. Vamos a estudiar paso a paso esta parábola.

Semilla junto al camino (v.4 y 19). La parábola nos habla de una semilla que al ser esparcida cayó junto al camino y luego de ser pisoteada (Lc.8:5) vinieron las aves y la comieron. El Señor Jesús explica esta parábola señalando que es semejante a aquellos que oyen la palabra como la mayoría de personas lo puede hacer, pero no la entienden. Así como la semilla no entra en la tierra a causa de ese terreno inapropiado, estos no entienden espiritualmente la Palabra de Dios y no penetra a su corazón. No es que no puedan comprender el significado de las palabras, lo que ocurre es que no la hayan pertinente o aplicable para su vida, no le sacan provecho, no le hayan sentido a las cosas espirituales.

Cuando la Palabra de Dios no es entendida, es robada. El Señor afirma que en estos casos viene Satán, el Diablo, quitando la Palabra antes sembrada. Si el Señor lo afirma es porque Satanás tiene el poder para hacerlo. Juan 8: 44 afirma que él es padre de mentira. En Apocalipsis 12:9; 20:3 y 10 nos dice que el engaña al mundo entero y a las naciones. Ciertamente el poder del diablo para engañar es más grande que nosotros, que de no ser por la acción del Espíritu en nuestra vida, él nos engañaría con facilidad.

Satanás tiene la enorme habilidad de deslizarse a la par con verdades y doctrinas bíblicas, de confundir al individuo resbalándose simultáneamente con las realidades y experiencias cristianas, de modo que hace parecer algo verídico como falso o hacer parecer algo falso como verdadero. Aprovecha un corazón que no entiende, que no busca entender las Escrituras para sacarlo de lo que sería su provecho. El hace un trueque con aquellos que no quieren entender y ellos sin poner mucha resistencia caen en sus artimañas. Con cuántas mentiras, con cuántos engaños el diablo desestabiliza al oyente desapercibido. Así como el diablo es el gran homicida de las almas, es el gran ladrón de los sermones. Le hace pensar y considerar que tal o cual doctrina no es muy importante, le hace considerar que tal o cual practica no es tan urgente ni aplicable y roba lo sembrado. Así asegura que la obediencia de ese individuo se postergue y quizás nunca llegue.

Cada hijo de Dios debe hacer los ajustes necesarios en su vida para que la semilla de la Palabra de Dios caiga en un corazón entendido. Pregúntese hoy ¿Qué está impidiendo que entienda la Palabra de Dios? ¿Necesito más disposición? ¿Necesito estar más expuesto a ella? ¿Debo esforzarme más? ¿Debo tapar la semilla de la Palabra con la tierra de la meditación y de la oración? ¿Debo dejar de ser generoso con lo que escucho repartiendo las enseñanzas a otros y no a mí mismo? Hermano, ejercite su entendimiento y no deje que nadie le robe la semilla que es sembrada en nombre de Dios ya que sabe ahora que esta puede ser una realidad.

Lectura Bíblica

 

Números 16, 17, 18
Salmo 71