Powered by OrdaSoft!

Iglesia Bautista Reformada de Suba

Anunciando el Evangelio de Cristo

logo

 

REUNIONES

DOMINGOS

  • Instrucción Bíblica - 9:45 am.
  • Culto de Adoración - 11:00 am.
  • Culto Vespertino - 4:00 pm

JUEVES

  • Culto de Oración - 7:00 pm.

REFLEXIONES

BLOG

Blog

VIDEOS

Play

INICIO

DE: DIOS - PARA: TI

Febrero 13

‘He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre’.
Salmo 127:3

 

 

Las Escrituras enseñan con toda claridad que los hijos deben ser considerados como una bendición de parte del Señor. Dios los designó como una bendición y se supone que han de ser un gozo. No hay bendiciones de Dios que nos produzcan tristeza (Prov.10:22). Fueron diseñados para ser una bendición de parte de Dios, para que entren en nuestras vidas con valor, significado, dicha y satisfacción. Claramente hablando la paternidad es un don que Dios nos da.

Esta realidad continúa siendo cierta aun en medio de un mundo caído en pecado e infectado con la maldición del pecado. En medio de tanto mal, los hijos son una muestra de la misericordia de Dios. Son la muestra palpable que la misericordia de Dios se extiende aun a las criaturas pecaminosas. Recordemos que Adán y Eva comieron del fruto prohibido antes de concebir sus hijos. Pero Dios en su misericordia no los destruyó sino que permitió que ellos pudieran cumplir con el mandamiento que les había dado antes de la caída (Gn.1:28). Aun cuando Dios maldijo la tierra por causa del hombre y multiplicó el dolor del proceso de dar a luz, no acabó la bendición de tener hijos, de tal modo que la raza humana se hubiese quedado sin esperanza.


Allí Dios puso en marcha el plan de la redención que en último término abarcaría a grandes multitudes de los descendientes de Adán. Así que los hijos de Adán y Eva encarnaban la esperanza que Dios en su plan redimiría a muchos caídos pecadores. Mire el reconocimiento de Eva a la bendición de tener hijos en Génesis 4:1. Es evidente que ella reconoció que el Señor era el dador de este niño y le consideró como un regalo enviado por Dios contra quien había pecado y se sintió gozosa con este regalo. En el v.25 Eva vuelve a expresar la misma idea, Dios le ‘repone’ el hijo que arrebató el pecado.


En el caso de los incrédulos pasa igual. Sus hijos también son bendiciones divinas. En Gn.17:20 Dios promete bendecir a Ismael, ¿Cómo lo bendeciría? Multiplicando su descendencia. La compasión del Señor con Lea se manifestó dándole la capacidad de tener muchos hijos (Gn.29:31-33). Es parte del contexto de la Biblia asumir que los hijos son bendición de Dios. Por la gracia de Dios, los hijos son dados para proporcionar a sus padres gozo, felicidad, contentamiento, satisfacción y amor.


Queda claro que los hijos son una bendición no una dificultad y generalmente son una bendición cuando llegan. Solo un deseo egoísta y codicioso, verá en la procreación algo para evitar y despreciar. La idolatra generación actual prefiere viajar, tener mascotas, carros y propiedades que recibir de Dios la bendición de los hijos. Cuando la casa viene a tener más valor que el hogar, cuando las propiedades son buscadas con más aprecio que una descendencia, entonces hemos llegado a los tiempos profetizados que el amor de muchos se enfriaría. Los hijos si son dejados expuestos al mundo y privados de la sombra protectora apropiada, ciertamente la partirán el corazón a sus padres por lo que criarlos es nuestro deber de padres. Pero en sentido general los hijos son un don de Dios porque todas las herencias son buenas y más si vienen del Señor.

 

Lectura Bíblica

 

Marcos 7, 6, 8
Salmo 44