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Iglesia Bautista Reformada de Suba

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LA IGLESIA GUARDIANA DE LA FE

Enero 9

‘Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros’.
2 Tim.1:13-14

En 1 Tim.3:15 se nos afirma que hay un único Dios vivo y verdadero, y este único Dios vivo y verdadero tiene una sola iglesia, un solo cuerpo, una sola comunidad que le pertenece. Y ¿Sabe? Ese único Dios vivo y verdadero le encargó a esa única iglesia que tiene, ser Columna y baluarte de la verdad. Con estas palabras relacionadas con la estructura de una casa el apóstol nos indica que la Iglesia es esa estructura que sirve de soporte, de base, de respaldo de la verdad.

Somos el lugar donde la verdad es sostenida, soportada. Somos la estructura que lleva dentro de sí la verdad, es esa viga que la soporta, que lleva la verdad, la verdad de Dios en Cristo consignada en su Palabra.


Este depósito debe ser guardado por medio del Espíritu Santo en el seno de la Iglesia, que es la plenitud de Cristo. Esta labor debe llevarse a cabo por todo creyente sin distinción porque la Verdad fue dada a la Iglesia no solo a sus pastores, a fin que siempre tengamos el Evangelio puro y para la gloria de Dios. Muchos cristianos asumen una posición meramente pasiva en la iglesia. Ellos son casi espectadores interesados pero no soldados dispuestos, guardias vigilantes. Se mantienen, por desconocimiento, cobardía o liviandad, al margen de los asuntos relevantes de la iglesia.


La primera indicación de nuestro texto de estudio es Retener. El apóstol inspirado encarga a Timoteo como pastor que aquello que ha recibido del apóstol sea sujetado en su mano. La segunda palabra es más enfática, guardar en el sentido de ejercer vigilancia sobre algo. Estas dos palabras indican intencionalidad y valor. La verdad debe ser preservada con intencionalidad, no es algo que nos ocurre o que nos llega, es algo donde nos toca tener iniciativa. ¡Qué útil sería que cada uno de nosotros nos convirtiéramos en un guardián de la fe! No solo esperar las malas doctrinas para responder a ellas, sino tomar la iniciativa en proponer y anunciar las doctrinas bíblicas.


El Evangelio, las sanas palabras, el buen depósito, es lo que se exhorta a guardar vehementemente. La salvación o condenación de los hombres depende de su respuesta a dicho mensaje, entonces mantenerlo en su pureza es nuestro deber urgente. Pero, no solo es el mensaje sino la forma específica del mensaje, la norma o boceto específico, lo que también se debe guardar. Debemos ser guardianes del evangelio histórico de las mismas instrucciones y la manera como el pueblo de Dios ha venido aplicando el evangelio desde el primer siglo. Es construir sobre ese fundamento y no sobre ideas humanas.


Pero en última instancia se nos indica la manera de guardar celosamente el Evangelio: ‘En la fe y en el amor que es en Cristo Jesús’ y ‘Por el Espíritu Santo’. Debemos custodiar un mensaje espiritual con armas espirituales y no carnales. Debemos esgrimir armas de fe, medios de fe. La vigilancia con respecto al evangelio no nos debe llevar del lado de la aspereza, es una fe que obra por el amor. Pero es por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo mora en la iglesia y necesariamente la vigilancia y la retención de la sana doctrina, del evangelio de Cristo, se hace en el poder del Espíritu. No podemos creer que por tener el mensaje correcto, nos sobra depender del Espíritu Santo. No hay nada más frustrante que decir las palabras correctas, en el momento oportuno, sin el poder debido o sin la gracia debida. La tarea de la Iglesia de guardar la fe es muy importante como para abandonarla en manos tan frágiles como las nuestras, aun así eso mismo fue hecho y en poder del Espíritu debemos responder a esa comisión.

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 



Lectura Bíblica

 

Génesis 25, 26, 27
Salmo 9