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BUSCANDO AL SEÑOR POR INTERÉS, DEJARLO POR IMPLICACIÓN Y VOLVER A ÉL POR NECESIDAD

Enero 8

‘Cuando Roboam había consolidado el reino, dejó la ley de Jehová, y todo Israel con él’.
2 Crónicas 12:1

Millones de personas buscan a Dios a diario. Cada individuo con un conjunto de asuntos que quiere que Dios le resuelva. Ellos hacen lo que esté a su alcance para asegurar la compañía divina, pero cuando tienen lo que buscan, vuelven a ese estado de ateísmo práctico porque siguen viviendo como si Dios no existiera, pero no para siempre sino hasta la próxima necesidad. ¿Cree que eso es buscar a Dios en verdad?

Cada corazón debe examinar sus verdaderos motivos cuando busca al Señor. Muchos buscadores pueden andar tras el favor de Dios por un mero interés en las cosas de este mundo, principalmente esas cosas que van con el proyecto de vida que cada cual se ha trazado en su corazón sin tener en cuenta a Dios. Ciertamente debemos ir al Señor en nuestras necesidades y tener un interés buscarle, sin embargo, hay un interés basado en necesidades que nada tienen que ver con la gloria de Dios ni con nuestro verdadero provecho. Este fue el caso de Roboam y la casa de Judá descrito en 2 Crónicas 11 y 12.


El reino que hasta Salomón había estado unido, ahora se había fraccionado. Jeroboam se llevó la parte más grande y Roboam por su necedad, se quedó con lo más pequeño. Cuando vio su desventaja, intentó recuperar el reino y Dios se lo prohibió, así que desistió. ¿Qué le quedaba entonces? Afirmar y fortalecer Judá. Así, tanto él como el pueblo, buscaron a Dios mientras su reino fue fortalecido y bien asentado (v.17). Ya que su búsqueda solo fue motivada por ese afán temporal y quizás para demostrarle al pueblo de Israel que Dios sí estaba con ellos, esta búsqueda “interesada” de Dios, fracasó. Esta búsqueda no venía de un corazón que anhelaba a Dios ni anhelante de hacer su voluntad, sino que era una búsqueda que solo pretendía tener un reino fortalecido.


Cuando el pueblo tuvo lo que realmente buscaban, ya Dios no les servía y se fueron a los ídolos. El pueblo que buscó a Dios por “interés”, lo dejó por implicación, por consecuencia de esa lógica perversa. ¿Conoces casos así? ¿Quizás tú seas uno de ellos? ¿Has buscado a Dios de todo corazón para quitar de en medio una molestia temporal, un afán de esta vida, para que Dios arregle esas cosas que perecen y que el óxido corroe, para que luego de conseguir aquello, ya te olvidas de tu fidelidad, oración y obediencia al Señor? Esa es una señal inequívoca que esa búsqueda interesada de Dios tenía un mal motivo. No era la búsqueda de la Persona de Dios sino de sus dones. No era la búsqueda de su voluntad sino de la nuestra. Solamente quien busca a Dios y su voluntad, recibirá en realidad lo que anhela su alma.


Pero ¿Allí termina todo? No. Dios castiga por su idolatría a Judá. Levanta a Sisac quien lo invade y arruina su reino que antes había afirmado. Dios los abandonó en esto y nuevamente el pueblo se sintió afanado. ¿Qué hicieron? Se humillaron ante el Señor (Cf.12:5-7). Los que buscaron a Dios por “interés” y lo dejaron por implicación, ahora lo buscan nuevamente por necesidad. Y aunque el Señor fue muy compasivo con ellos, derrotando a sus enemigos, les dejó un recordatorio permanente para que aprendieran la diferencia entre servir a Dios y servir a los reinos humanos (Cf.12:8). Vale la pena recordar mirando este episodio, que por el contrario, el que busca a Dios de todo su corazón lo halla porque está escrito: ‘el que en Él creyere no será avergonzado’ (1 Pd.2:6).

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 



Lectura Bíblica

 

Génesis 22, 23, 24
Salmo 8