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NO, NO TE ENTIENDO ¿O SÍ?

Enero 6

‘Ellos son del mundo; por eso hablan de parte del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error’.
1 Juan 4:5-6

La diferencia de idioma es algo verdaderamente frustrante si queremos comunicarnos y no sabemos el otro idioma. Aunque las señas ayudan, la comunicación difícilmente pudiera ser eficaz. Cada hijo de Dios que procura vivir en una vida en santidad y justicia en medio del mundo caído, puede experimentar cierta frustración semejante. Pero esto que a veces frustra, es precisamente lo que nos debería animar y lo opuesto debería afanar nuestras vidas.

En el contexto de nuestro pasaje se está hablando de los falsos maestros. Ellos  son del mundo y ganan oyentes por doquier. Quizás te hayas preguntado por que estos guías religiosos son tan populares entre grandes masas, si tan solo oírlos por un par de minutos, delata que para nada son bíblicos. Muchas personas son tentadas a oírles y aceptar sus enseñanzas solamente a la luz que ellos son muy escuchados. Pues esta es la respuesta: “son del mundo y el mundo los oye”. Ellos le dicen a las personas exactamente lo que quieren oír, son maestros que promocionan el amor al dinero, el apego a los tesoros terrenos, el anhelo de una vida cómoda y sensual. Así que no es raro que el mundo los oiga. Esencialmente no hay diferencia entre esos maestros y la filosofía mundana y materialista que reina.

Pero dándole un alcance mayor a nuestro texto, podemos afirmar que por esa misma causa, es imposible que haya compatibilidad, empatía, intimidad, entre un hijo de Dios y uno que no lo es. Hay un problema esencial que va a repercutir en que el uno y el otro no se entiendan. El oído del creyente debe – hipotéticamente hablando-  volverse mundano para que pueda oír a los del mundo, lo cual no sería una virtud. Aquí refrendamos aquella palabra inspirada de: ‘No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?’ (2 Cor.6:14-15).


Querido hermano, es posible que si vives, trabajas o estudias con gente que no conoce a Dios salvíficamente, veas como ellos son populares, amados, oídos, tenidos en cuenta, mientras que tú, apartado, aislado o silenciado. La razón es que si -esto ha llegado producto de tu seguimiento a Cristo-, es lo que debería pasar, pero esa es tu gloria porque si tu entendieras el gozo de su vanidad, de su codicia, la felicidad de sus pecados, entonces tu serías de ellos.


Pero los hijos de Dios ya no entendemos su lenguaje, tenemos oídos para Dios y es su Palabra la que ahora nos hace sentido. Es motivo de gratitud el tener “otro idioma” hoy y que nuestro oído haya sido limpio para poder escuchar la voz de nuestro Pastor y seguirle (Juan 10: 27 ‘Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen’). No te desesperes cuando la gente aplauda a un inmoral y se burle de un cristiano. No te sumas en desesperación si la gente exalta y sigue lo que les lleva a la muerte, mientras que menosprecian burlonamente la única fuente de su salvación. Nuestras oraciones deben ser muchas a su favor porque un milagro debe obrarse en ellos para que la voz del mundo les sea desconocida. De otro lado estamos seguros que muchos hijos de Dios que hoy se amontonan alrededor de falsos maestros, oirán la voz del Señor por su Espíritu, que apartaran su oído de tales errores. Sin embargo, el hijo de Dios que ha visto la luz, debe  también y con el mismo temor y ánimo que ora por los no creyentes, orar por aquellos hijos de Dios que hoy están confundidos.

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 



Lectura Bíblica

 

Génesis 16, 17, 18
Salmo 6