Powered by OrdaSoft!

Iglesia Bautista Reformada de Suba

Anunciando el Evangelio de Cristo

Header 1

REUNIONES

DOMINGOS

  • Instrucción Bíblica - 9:45 am.
  • Culto de Adoración - 11:00 am.
  • Culto Vespertino - 5:00 pm

JUEVES

  • Culto de Oración - 7:00 pm.

REFLEXIONES

RECIBA NUESTRAS NOTICIAS

Noticias

BLOG

Blog

VIDEOS

Play

INICIO

EL HONOR DE TRABAJAR PARA EL SEÑOR

Diciembre 5

‘Más tuve por necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades’.
Filipenses 2:25

Seguramente en muchas partes de las Escritura, como aquí, solemos pasar desapercibidos grandes datos. Es el caso de Epafrodito, un hombre, como muchos en la Biblia, siervos de Dios, amantes de la iglesia, abnegados, ejemplares. Sin embargo su historia nos es dada en un par de versículos.

Estos grandes en el reino de Dios, siguen siendo fuente de inspiración y señal tangible de lo que la gracia de Dios puede hacer con un individuo. El Espíritu Santo nos enseña que no es necesario figurar, para ser grandemente útil en los asuntos de Dios. Las grandes causas Dios las ha desarrollado en su mayoría con gente casi anónima como es este ejemplo.

Pablo no duda en reconocerlo como ‘mi hermano’, ‘colaborador y compañero de milicia’ y ‘mensajero y ministrador de mis necesidades’. Antes de todo, Epafrodito era considerado un hermano, alguien soberanamente puesto en la familia de Dios por el mismo Señor e incrustado en la iglesia de Cristo, de tal manera que se le pudiera reconocer como un par, como un hermano, hijo del Padre celestial, con los mismos derechos, con las mismas garantías de esta salvación. Pablo no se consideraba mayor que todo ni consideraba a Epafrodito como hermano de segunda. Este es el honor que compartimos todos los que en arrepentimiento y fe hemos venido al Salvador.


Pero el apóstol le reconoció como un compañero de batallas. Esto nos muestra una dimensión más dura de la iglesia. Si con la palabra hermano la iglesia era comparada con una familia, la palabra ‘milicia’ nos sitúa en una guerra y un cuartel. Que la iglesia necesita colaboradores y guerreros es una verdad. La iglesia no es un club social al que uno va para pasarla rico. Gracias al Señor los hijos de Dios la pasan bien al reunirse, pero el Señor nos ha dado fuertes tareas que cumplir. Estamos en terreno enemigo desarrollando una tarea imposible para el brazo humano. El mundo y el Diablo conspiran cada día para destruirnos. El evangelio debe ser predicado con valentía a pesar de sus muchos enemigos y detractores. Eso necesita un grupo de fieros guerreros dispuestos a arriesgarlo todo y a sufrir las heridas que esta tarea conlleva. Epafrodito era un compañero y colaborador en esta tarea. Su vida literalmente corría peligro, su propio sustento muchas veces en riesgo, pero estuvo del lado de los que no escatimaron su vida. Epafrodito nos enseña que debemos ser colaboradores mutuos, de aquellos que promueven el evangelio y trabajan ayudando la iglesia.


Pero Epafrodito era un mensajero que llevaba el sustento para las necesidades del apóstol. ¿Un mensajero? Sí, y este hombre es recordado como un hombre piadoso al serlo. Él no estaba pendiente de los trabajos públicos de honor, reconocimiento y fama. Él estuvo dispuesto a ser usado como mensajero para llevar al apóstol su comida, su abrigo, cocinarle tal vez, atenderle, escribir sus cartas. Usted se aterrará de las personas que quieren ser tan famosas como Pablo y le huyen a los ministerios como el de Epafrodito. Para predicar, dirigir o liderar, siempre están dispuestos, para servir como aguerridos soldados en cosas tan poco visibles, jamás tienen tiempo ni lo peor, corazón. Esto es orgullo y pecado y la Biblia solo recuerda al orgulloso como aquel a quien Dios repele. Toda la obra en el reino de Dios es admirable y loable. Servir en el reino tiene muchas formas, y los grandes en el reino de Dios las hacen sin importar si algún día saldrán a la luz o se publicarán para su gloria. Están satisfechos con colaborar y dejar su piel para que Dios sea glorificado en su generación.





Lectura Bíblica

 

Miqueas 5, 6, 7
Proverbios 5