Powered by OrdaSoft!

Iglesia Bautista Reformada de Suba

Anunciando el Evangelio de Cristo

logo

 

REUNIONES

DOMINGOS

  • Instrucción Bíblica - 9:45 am.
  • Culto de Adoración - 11:00 am.
  • Culto Vespertino - 5:00 pm

JUEVES

  • Culto de Oración - 7:00 pm.

REFLEXIONES

RECIBA NUESTRAS NOTICIAS

Noticias

No result...

BLOG

Blog

VIDEOS

Play

INICIO

LOS HIJOS DE DIOS SE DISTINGUEN POR SU AMOR

Diciembre 2

‘Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte’.
1 Juan 3:14

¿Quién es un cristiano? ¿Cómo reconocerlo? ¿De qué forma contrastarlo para diferenciarlo del que no lo es? Son muy buenas preguntas que en nuestro tiempo debiéramos responder con mucha seriedad. 

Así como al ir a un país extranjero le enseñarían a reconocer la moneda de ese lugar y comprobar lo que es falso o verdadero, la Biblia nos enseña claramente quién es de Dios y quién no lo es, y lo hace mostrándonos las características que debe haber en aquellos que han recibido la gracia de Dios en sus corazones. ‘En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no ama a su hermano, no es de Dios’ (1 Jn.3:10). El inspirado apóstol Juan es muy categórico aquí, o usted es de Dios o es del Diablo. La única manera de saberlo es si ama o no a sus hermanos. ¿No hay muchas opciones verdad? No que el amor fraternal sea todo lo que signifique ser cristiano, sin embargo, para que haya amor fraternal tienen que existir en el interior de un individuo, muchas más virtudes previas. Es decir, el amor fraternal es el resultado de una poderosa obra espiritual donde más y más virtudes se han forjado delante de la cruz y en el poder del Espíritu. Tener un alma dispuesta a amar, cuidar, proteger, procurar el bienestar, orar, estimar como superior, ayudar a un hermano, es un asunto que requiere altas virtudes de Dios. Pero más aún, hacer todas estas cosas abnegadamente, sabiendo que mi hermano es pecador, viéndolo en sus debilidades pecaminosas, tal vez sintiendo sobre mí las espinas de su pecado remanente, es prueba de un cristianismo autentico.


Solamente una persona engendrada por Dios puede llegar a amar así. Por esta razón Juan es categórico, no hay tintas medias. Porque Dios es amor y ama a hijos pecadores, sus hijos aman a sus hermanos pecadores y en esto comprueban que son de Dios. A diferencia de Dios, quien tiene un amor perfecto, los hijos de Dios podemos experimentar crecimiento, podemos aprender a amar y podemos ahondar en el amor hacia ellos. Si bien, el hijo de Dios tiene amor para con sus hermanos (esto lo diferencia de ser hijo del Diablo), el regenerado aumenta vez tras vez, en la capacidad de amar y en la práctica de hacerlo. Así como paso a paso un edifico en construcción se va pareciendo al modelo que está en el papel, los hijos de Dios nos vamos pareciendo a Él por nuestro crecimiento en el amor verdadero a los hermanos, un amor real sin hipocresía. Juan no fue original siendo categórico con sus palabras. De hecho, estaba replicando la sentencia del Señor Jesús en Juan 13:35 cuando dijo que: ‘En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros’. El Señor tenía en mente, de seguro, esa creciente capacidad de estimar a nuestros hermanos, de considerarlos, de movernos de nuestra comodidad (a veces egoísta) por ellos, por su bienestar, en cosas reales. Nótese que el Señor habló de algo que iba a ser evidente a la vista de otros. De manera que el Señor no solo pensaba en un afecto que subsiste bajo el corazón sino en algo que se podía constatar y ver.

Si el amor abnegado, profundo y práctico es señal y prueba de ser hijos de Dios, la apatía, la indiferencia, el olvido, la insensibilidad, la indolencia, el descuido hacia los hermanos, es una muy buena señal de ser hijos ¿De quién? La lógica bíblica es bastante obvia, usted corrobora su paso de muerte a vida por el amor a los hermanos, pero puede corroborar su estado de muerte por lo opuesto. Nunca olvide esta otra sentencia categórica: ‘Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor’.

 

 

Lectura Bíblica

 

1 Pedro 4, 5
Proverbios 2

 

 

 


 

·