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ADORAR A DIOS EN ESPÍRITU Y VERDAD

cantando himnosPor: Peter Masters

Podemos hacer cualquier cantidad de cosas para la gloria de Dios, y debemos de hecho presentar nuestras vidas enteras como un “acto de alabanza”, pero la adoración directa es una actividad completamente distinta además de lo anterior y ésta es la función especial de la mente, el corazón y el espíritu.

 La Adoración debe ser en Espíritu y en Verdad
Miles de jóvenes cristianos han sido guiados a creer que la adoración puede ser expresada por grupos, coros y danzas. Se les ha enseñado que la alabanza puede rendirse por medio de ejercitar dones físicos. Sin embargo, esta es una burda tergiversación de la definición de Dios de la verdadera alabanza. Toda alabanza y adoración debe ser espiritual porque, como el Salvador dijo, Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. (Jn.4:24). Esto significa que toda alabanza debe ser completamente sincera, e inteligente.

También, debe ser realizada de acuerdo a la forma revelada por Dios. La alabanza y la adoración deben ser por lo tanto siempre una actividad personal, inteligente y espiritual en la cual la mente, el corazón y la voluntad se unen y se someten a Dios expresando alabanza, amor, gratitud y obediencia. Las palabras del Salvador también significan que la alabanza nunca puede realizarse por intermediarios. Todo esto obviamente significa que la adoración no puede ser producida o expresada por cualquier ayuda física espiritualmente sin vida, y es absolutamente vital para nosotros comprender esto. El hecho que instrumentos musicales sean utilizados en la Biblia nos enseña que es bueno y válido usar alguna ayuda física que nos sirva para realizar nuestra adoración, pero únicamente las almas redimidas pueden producir adoración.

Así como nos proveemos con edificios para la iglesia y equipos de calefacción, así también usamos instrumentos musicales que nos ayudan a cantar de una manera digna. Se nos permite usar varias “ayudas” en la adoración, y se nos permite componer melodías apropiadas que nos ayudan a enfocar nuestras mentes y corazones para la alabanza. Pero tales ayudas no juegan ningún papel espiritual directo en la adoración esencial, éstas simplemente la ayudan. Nunca debemos decir, “Yo adoro con música” o “yo adoro dirigiendo las notas tocadas en mi guitarra o violín a Dios”.

El principio inviolable es que Dios es un Espíritu, y aquellos que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad
La verdad es algo que entendemos y expresamos en palabras, sean realmente dichas o no. Algunos amigos contestan - “Pero según la Escritura yo debo hacer todo para la gloria de Dios, así que ¿por qué no puedo alabarle a través de mi habilidad con la trompeta?” La respuesta es – Podemos hacer cualquier cantidad de cosas para la gloria de Dios, y debemos de hecho presentar nuestras vidas enteras como un “acto de alabanza”, pero la adoración directa es una actividad completamente distinta además de lo anterior y ésta es la función especial de la mente, el corazón y el espíritu.

Todo esto obviamente significa que la adoración no puede ser producida o expresada por cualquier ayuda física espiritualmente sin vida, y es absolutamente vital para nosotros comprender esto.

Estas “facultades” deben unirse a un esquema o expresar pensamientos inteligentes de amor, alabanza y obediencia. Cualquiera que sea la ayuda que podamos derivar de la música o los instrumentos, nunca pueden éstos por sí mismos hacer un acto de adoración espiritual e inteligente, y nunca deben permitirse que desarrollen tal significancia e importancia que empiecen a eclipsar o interferir con la adoración.

Las ayudas no deben distraer
Nunca se debe permitir que las ayudas musicales aparten las mentes de los adoradores del Señor. Es importante enfatizar estas distinciones porque en estos días muchas personas están hablando de adorar a través de sentidos físicos externos; por ejemplo, ellos quieren expresar adoración con destreza instrumental y danzas.

Cuando estamos comprometidos en la adoración directa, como en nuestros servicios dominicales y en devociones privadas, todas las actividades puramente humanas de destreza y habilidad deben abandonarse, a menos que estén simplemente ayudando a la adoración directa y espiritual. Los instrumentos y melodías pueden ciertamente ser de ayuda. Una melodía que es apropiada para los sentimientos de un himno a menudo ayudará profundamente a preparar nuestros corazones para las palabras. Una canción que es triunfal y enérgica nos retará a darnos cuenta que debemos ser un pueblo con regocijo y victorioso. La música solemne puede igualmente afectarnos y ayudarnos a dolernos del pecado, a examinar nuestros corazones, y a dedicarnos de nuevo a Dios.

Deleitarse con las ayudas siempre conduce a que la alabanza y la oración sean relegadas a un lugar secundario. Como mucho, la adoración es reducida a un “sentimiento feliz”. Dios confía que Su pueblo mantenga las ayudas de adoración bajo control. No tenemos que estar de acuerdo con aquellos que condenan el uso de todo instrumento y con quienes temen la más mínima ayuda física para la adoración. Pero nunca debemos traicionar la confianza de Dios y permitir que el uso de música e instrumentos sea tan abusado que el placer de éstos se vuelva de suma importancia. El acompañamiento instrumental debe estar sujeto, ser modesto y adecuado, no una exhibición de destreza musical o instrumental.

Deleitarse con las ayudas siempre conduce a que la alabanza y la oración sean relegadas a un lugar secundario. Como mucho, la adoración es reducida a un “sentimiento feliz” a medida que las personas tocan sus instrumentos para Dios, o simplemente disfrutan escuchando la música mientras meditan en pensamientos vagamente espirituales. El estilo musical Pop es el usurpador de la verdadera adoración y no puede ser usado sin violar el principio del  Salvador.

Traducción: Nelson González. IBVN